Cuántos pensamientos,
cuántas decisiones que tomar;
cuántas incertezas, cuántas emociones.
Siento algo dentro de mí,
pero no llego a entender qué es lo que es.
¿Qué hay, Jesús?
¿Qué quieres de mí?
Estoy tan sorprendido en tantas cosas…
Fragmento de vida que astilla el corazón;
aquí estoy, inmerso en la adolescencia.
Me parece estar delante de un espejo,
pero esta vez el espejo soy yo;
entre esfuerzos y sonrisas examino mi alma…
¿Qué hay, Jesús?
¿Qué quieres de mí?
Me parece estar en la niebla;
puedo ver mi futuro sólo paso a paso.
Las muchas dudas son destruidas aquí y allí por rayos de certezas.
Ahí está mi esperanza, aquí está mi certeza:
eres Tú, Señor, ¡quédate cerca!

No! No, non arrenderti, affidati a Dio