¿Por qué me has elegido?
¿Por qué la fe y todos tus dones?
¿Quién soy yo para merecer esto?
Soy un siervo inútil.
Pero no es esta la pregunta correcta.
¿Quién eres Tú?
¿Quién eres Tú para estar contento conmigo?
¿Cuánto es grande tu amor si a pesar de mis pecados me eliges como siervo?
¿Por qué yo y no otro?
Quisiera sumergirme en tu amor Dios mío,
para poder ver el mundo como o ves tú, aunque por poco tiempo,
para entender como haces para vencer todo con el amor.
Estoy entre tanta gente que no cree en Ti.
¿Por qué me llamas a mí para testimoniarte?
¿Te basta mi nada?
¿Cuáles son tus proyectos para conmigo?
¿Cómo puedo servirte?
Es difícil vivir en el mundo cuando la fe nos dice
que no somos del mundo.
Pero si me lo pides, si es para esto que me has querido, no es imposible.
Conoces mis límites, mejor que yo.
Dios mío tengo dos manos, haz que una sea siempre unida a ti,
entonces en cualquier prueba , nunca pueda alejarme de ti,
sino unirme siempre más;
y a otra mano, te pido, si es tu voluntad,
déjala caer en el mundo…
porque como yo te conocí a través de los otros
así también que quienes no creen puedan conocerte a través de mi.
Quiero ser un espejo, el más límpido posible,
Y si es tu voluntad, reflejar Tu luz en el corazón de cada hombre.
Gracias por la vida.
Gracias por la fe.
Gracias por el amor.
Soy tuyo.
(Matteo Farina, Siervo de Dios)

No! No, non arrenderti, affidati a Dio