¡Ha nacido, aquí está!
Es nuestro Señor.
Parece pequeño e indefenso,
busca un lugar donde vivir.
Llama a la puerta de nuestro corazón.
Ven, Jesús, llena verdaderamente nuestra vida,
da un sentido a nuestros días.
Transforma cada momento en algo fantástico,
cada sonrisa en un fuego artificial coloreado de alegría,
cada abrazo en una explosión de amor.
¡Oh pequeño niño Jesús, cambia nuestra vida!
¡Oh gran Salvador, llénanos de amor!
Para que cada mañana, tu luz en nuestros corazones
sea más fuerte que el sol que sale,
para que cada tarde podamos mirar el cielo
y agradecerte esta espléndida vida
y dormirnos dulcemente acunados
y protegidos por tu madre y nuestra madre, María.
Ven, pequeño Jesús, danos la verdadera alegría de vivir,
comunión contigo en la alegría y en el sufrimiento.
¡Ven, Niño Jesús!
¡Ven!

No! No, non arrenderti, affidati a Dio